
Celulares, tablets, computadoras, televisores. Las pantallas forman parte de la vida diaria de adultos y niños. Estudiamos, trabajamos, nos entretenemos y nos comunicamos a través de ellas. El problema no es su uso, sino la exposición excesiva y sin control.
Desde la mirada de la Seguridad y la Salud, la exposición prolongada a pantallas es un riesgo silencioso, cuyos efectos no se ven de inmediato, pero se acumulan con el tiempo.
Principales riesgos de la exposición a pantallas
1. Fatiga visual digital
Mirar una pantalla durante períodos prolongados puede provocar:
- Ardor o picazón en los ojos
- Visión borrosa
- Dolor de cabeza
- Sensación de cansancio visual
Se produce por el parpadeo reducido y el esfuerzo constante de enfoque.
2. Trastornos del sueño
La luz azul emitida por las pantallas inhibe la producción de melatonina.
Riesgo: dificultad para conciliar el sueño, sueño de mala calidad y cansancio diurno, especialmente en niños.
3. Problemas posturales
El uso prolongado de celulares y computadoras favorece:
- Dolor cervical
- Contracturas
- Dolor lumbar
- “Cuello de texto”
4. Impacto en niños y adolescentes
- Déficit de atención
- Irritabilidad
- Sedentarismo
- Menor interacción social
Medidas de prevención y uso saludable
✔️ Regla 20-20-20
Cada 20 minutos, mirar algo a 6 metros (20 pies) durante 20 segundos.
✔️ Limitar el tiempo de uso
Especialmente en niños. Establecer horarios y pausas.
✔️ Evitar pantallas antes de dormir
Al menos 1 hora antes del descanso.
✔️ Usar modo nocturno o filtro de luz azul
✔️ Cuidar la postura
- Pantalla a la altura de los ojos
- Espalda apoyada
- Pies apoyados en el suelo
✔️ Buena iluminación del ambiente
Evitar reflejos y contrastes excesivos.
Recomendaciones especiales para niños
- Menores de 2 años: evitar pantallas
- Uso siempre supervisado
- Priorizar actividades físicas y juegos reales
- No usar pantallas como “calmante”
Artículos super interesante de las Naciones Unidas sobre el tema https://news.un.org/es/story/2019/04/1454801
🏠 Tecnología sí, pero con equilibrio
Las pantallas llegaron para quedarse. El desafío no es prohibirlas, sino usarlas de forma consciente y saludable, cuidando la vista, el descanso y el bienestar general de toda la familia.
Un hogar seguro también es aquel que cuida la salud a largo plazo.
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